viernes, 6 de febrero de 2009

Srila Varahadeva - Aparicion

6 febrero 2009) Advenimiento- Ayuno hasta el medio día - La Encarnación del Señor en forma de Jabalí -

Varaha es el tercer avatar de Vishnu, en la forma de un jabalí, que advino con el fin de derrotar a Hiranyaksha, un demonio que había llevado la tierra hasta el fondo del océano cósmico. La batalla entre el Señor Varaha e Hiranyaksha, la ganó Varaha. Él rescató a la tierra del océano con sus colmillos y la puso otra vez en su lugar.

Es la encarnación de Jabalí de Sri Krishna. Él asumió la forma de un jabalí para erguir con Sus cuernos al planeta Tierra, que estaba hundiéndose en el océano Garbhodaka. El demonio Hiranyaksa lo había arrojado a este océano, pero el Señor lo atravesó con Sus cuernos y salvó a la Tierra. Vea "El Sri Srimad-Bhagavatam" 1.3.7; 2.7.1; 3.13, 18 y 19.




Swayam bhuva Manu estaba encargado de la protección de todas las entidades vivientes . Un día le pidió a su padre, el Señor Brahma que ayudara en una gran catástrofe. La tierra había caído de su posición natural dentro del océano Garbhodaka que ocupa la mitad del domo esférico del universo y necesitaba ser reinstalada en su lugar inmediatamente.



Viendo la tierra hundiéndose en el agua, el Señor Brahma concentró su atención largo tiempo, cavilando de que manera podría ser levantada. Finalmente, pensó que lo mejor sería tomar refugio y guía del Todopoderoso y omnipresente Señor.
De repente, mientras estaba pensando, la pequeña forma de un jabalí, se hizo presente frente a su nariz. No mayor de la punta de su dedo pulgar, el jabalí comenzó a crecer en el cielo hasta alcanzar el tamaño de un gran elefante. Aún siendo el creador del universo el propio señor Brahma no había visto jamás una criatura como ésta que se presentaba frente a él. Rodeado de grandes sabios, Brahma comenzó a deliberar a cerca de quien podría ser. Sorpresivamente, el jabalí emitió un rugido con una voz extraordinaria que se dispersó en profundos ecos dirigidos en todas direcciones. Cuando los sabios escucharon este tumultuoso rugido, comenzaron a recitar los Vedas y el Señor Jabalí rugió nuevamente en respuesta a sus plegarias.
El Señor Varaha ahora enorme, voló en el cielo con sus duros pelos hirsutos y haciendo restallar su cola. Su mirada era realmente luminosa y Sus blancos colmillos brillaban refulgentes. El Señor entró en el agua levantando una gigantesca ola, Se sumergió hacia las profundidades, localizó a la tierra y la levantó fácilmente sobre Sus colmillos. Lucía muy espléndido mientras restablecía a la tierra en su condición original de esfera ingrávida.
Después de hacer esto, el Señor le dio batalla a Hiranyaksha, el primero y gran demonio que había causado estragos en su explotación de la tierra afectando la constitución interna del globo y haciéndolo caer.



En el Srimad Bhagavatam (2.7.1) Srila Prabhupada explica que “Cuando el Señor apareció para levantar la tierra, el demonio de nombre Hiranyaksha trató de crear un disturbio en las funciones metódicas del Señor y por consiguiente, el Señor lo mató atravesándolo con Su colmillo. De acuerdo con Srila Jiva Goswami, el demonio Hiranyaksha fue matado por la Mano del Señor. En consecuencia, su versión dice que el demonio fue atravesado por el colmillo después de ser matado por la mano del Señor. Srila Visvanatha Cakravarti Thakura confirma esa versión”.
Cuando los devotos escuchan esta historia recuerdan que hombres miserables que ignoran al Señor Supremo, siempre están reclamando la tierra para sí mismos, y explotan sus recursos para satisfacer sus propios fines de lucro. Ellos fallan en comprender a quien pertenece en realidad la tierra. Esta explotación y enriquecimiento interminable efectuados en el nombre del progreso, solo sirve para crear catástrofes debido a que no está hecho en concordancia con el plan natural del Señor. Hay mucho más que suficiente alimento, agua, refugio, ropa, oro y energía natural disponible en la tierra gracias al misericordioso designio del Señor. Pero sólo si nosotros trabajamos comprendiendo que todo Le pertenece al Señor Supremo, la tierra continuará proveyéndonos de todo lo necesario.
Los devotos tratan de trabajar de ésta manera, evitando las complicaciones innecesarias cada vez que sea posible.

A Swayambhuva Manu le fue confiada la protección de todos los seres vivientes. Un día, él consultó a su padre, el Señor Brahma, para ayudar en una gran catástrofe. La Tierra se había caído de su posición natural en el Océano de Garbhodaka y necesitaba ser rescatada de inmediato. Viendo la Tierra sumergida en el agua, Brahma prestó su atención durante mucho tiempo en cómo poder alzarla. Él pensó que lo mejor sería ser guiado por el Omnipotente Señor.

De repente, cuando él estaba pensando, una forma pequeña de jabalí salió de su orificio nasal. No era más grande que la misma punta de su dedo pulgar, y el jabalí empezó a crecer en el cielo hasta que se volviera del tamaño de un gran elefante. Mismo siendo el creador del universo como él es, Brahma no tenía ninguna experiencia de haber visto una criatura como esta salida de él. Rodeado por grandes sabios, Brahma empezó a reflexionar acerca de quién podría ser. De repente, el jabalí emitió un rugido en una rara voz que hizo eco en todas las direcciones. Cuando los sabios oyeron este rugido tumultuoso empezaron a cantar los Vedas, y el Señor Jabalí rugió de
nuevo contestando a sus oraciones.

El Señor Varaha voló en el cielo, mientras movía Su cola como un látigo, Su duros vellos temblando. Su mirada era luminosa, y Sus colmillos relucían tan blancos, Él entró en el agua. Levantando una gran ola, Él se sumergió en las profundidades, localizó la Tierra, y la alzó fácilmente con Sus colmillos. Se lo veía tan espléndido. Después, Él dio batalla a Hiranyaksha, un gran demonio que había estado causando el estrago, en su explotación a la Tierra.

Cuando los devotos oyen esta historia, recuerdan a ese tipo de hombres ávidos que siempre son ignorantes del Señor Supremo y explotan a la Tierra para su propio beneficio y propio aprovechamiento de sus recursos para sus propios propósitos egoístas. Ellos no entienden a quien la Tierra realmente Le pertenece. Esta explotación interminable y sólo para acumular en el nombre del progreso, sirve para crear las catástrofes por no hacer caso al plan natural del Señor. Hay comida, agua, más que suficiente resguardo, telas, oro y energía natural disponible en la Tierra solo por el deseo misericordioso del Señor. Pero sólo si nosotros trabajamos entendiendo a quien todo Le pertenece, solo así el testamento de la Tierra continuará manteniéndonos. Los devotos intentan trabajar de esta manera, evitando complejidades innecesarias siempre que sea posible.

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