lunes, 2 de junio de 2008

Servicio a Tulasi, Servicio a Krishna

Bhakti-candrika dd, AU : Servicio a Tulasi, Servicio a Krishna


Artículo originalmente publicado en Back to Godhead (De Vuelta al Supremo), revista fundada por Srila Prabhupada en el año 1944

Por Vishaka Devi Dasi

Cierta vez, Srila Prabhupada citó a un ateo diciendo, “¿Cuál es la ventaja de regar a Tulasi? Es más ventajoso regar una planta de berenjena. Pues al regar una planta de berenjena se puede obtener algo para comer después, pero cuál es la ventaja de regar a Tulasi?”

Rudrani Devi Dasi, una de las devotas responsables por cuidar de las Tulasis de ISKCON Vancouver, responde al desafío.

“Tulasi no es una planta común”, dice ella. “Considera su nombre científico en latín —Ocimum sanctum. Ocimum significa que es de la familia de la albahaca, y sanctum significa ‘sagrada’. Ella es conocida como albahaca sagrada y es considerada excepcionalmente auspiciosa por toda la literatura védica, por todos los santos de nuestra tradición, y por nuestro maestro espiritual, Srila Prabhupada”.

El esposo de Rudrani, Sananda Kumara Dasa, que también cuida de Tulasi, dice: “Un escéptico tal vez piense, ‘Dios es algo ficticio. El servicio a Dios es sólo un sentimiento. Has algo práctico’, pero una persona que tenga alguna fe no quedará satisfecha con esa así llamada lógica. Dios, Krishna, es más que una fuerza, una luz o una energía. Él es una persona, la Persona Suprema, que es el origen de toda la fuerza, luz y energía, y es también un individuo. Krishna tiene Su lugar favorito: Vrindavana. Y Su animal favorito: la vaca. Y tiene también Su planta favorita: Tulasi. Honrar a Tulasi, puede concedernos el beneficio más elevado: devoción por el Señor Krishna. En India, todos los hindúes, incluso aquellos que no pertenecen a la escuela Vaisnava, cuidan de Tulasi; y los devotos del movimiento Hare Krishna, todos los días, oran a Tulasi: ‘Por favor, danos el privilegio del servicio devocional’.”

En uno de sus significados del Bhagavad-gita tal como es, Srila Prabhupada escribe: “Krishna desea que uno le ofrezca una hoja, o una flor, o una fruta, o un poco de agua, y Él se satisface con esa clase de ofrenda. Esa hoja se refiere en especial a la hoja de Tulasi. De modo que, uno puede sembrar plantas de Tulasi y regarlas.” (1) Dos años después de haber escrito este significado, Prabhupada estaba muy convencido de introducir la adoración a Tulasi en su centro de ISKCON en Hawái, y, hoy, Tulasi es adorada prácticamente en todos los cientos de centros de ISKCON esparcidos por el mundo.

En 2002, las Tulasis de Vancouver que vivían en un pequeño y simpático invernadero, atravesaron una crisis: debido al uso equivocado de pesticida, todas las Tulasis perdieron todas las hojas. Tan pronto Rudrani, que no estaba activa en el servicio a Tulasi en esa época, oyó sobre lo ocurrido, tomó medidas para ayudar; y Sananda, viendo su determinación, también se movilizó. Sananda fue criado en el sur de la India, donde su familia era responsable de proveer de hojas de Tulasi y también leche fresca y flores para el templo local del Señor Vishnu. Él tenía experiencia en el cuidado de Tulasi pero sólo en espacios abiertos, en un clima tropical. El criado en un invernadero es un tanto diferente. Rudrani, que ya había cuidado de Tulasi en otros templos norteamericanos de ISKCON, sabía cómo cultivarlas en ambientes internos. Esa determinada pareja, gradualmente, atrajo a otros devotos calificados para el servicio a Tulasi.

Luego de decenas de telefonemas, Rudrani encontró un modelo perfecto de invernadero para Tulasi, y ella y Sananda convencieron a los administradores del templo de gastar veinte mil dólares canadienses en la adquisición de un invernadero con luces especiales, completa ventilación de aire, y control de la temperatura del aire y el agua. Cuando todos esos recursos eléctricos están operando, consumen treinta kilowatts/hora.

Los devotos encargados de cuidar de Tulasi Devi en Vancouver diariamente pasan horas regándola, recogiendo sus hojas (Krishna prefiere que Le ofrezcan alimentos decorados con una hoja de Tulasi), haciendo guirnaldas de manjaris (flores de Tulasi) para Sri Madana Mohana (la Deidad de Krishna adorada en el templo de Vancouver), humedeciendo el invernadero, y controlando las pequeñas arañas que a veces atacan a Tulasi. Como resultado de la devoción y pericia de esos devotos, las Tulasis están floreciendo, y crecieron tanto que ahora el invernadero está abarrotado.

Crecimiento Milagroso

Por coincidencia, el mismo año en que Rudrani y Sananda se volvieron activos en el servicio a Tulasi (2002) planté una semilla de Tulasi de una bolsita de semillas que obtuve de un amigo. Mi amigo me dijo que aquellas semillas eran especiales pues eran de las Tulasis del Vrinda Kunja, el bosque sagrado de Tulasis en Vrindavana, India. Cuando esa única semilla no creció, planté dos más de la misma bolsa, y como tampoco crecieron, planté doce más. Esta vez, crecieron seis de ellas. Cuando cinco de esas plantas estuvieron lo bastante fuertes, se las di a los vecinos y conservé la sexta conmigo hasta el otoño. Como yo no estaba preparado para protegerla contra las heladas, el aire seco y la oscuridad del invierno en Saranagati (2), Rudrani y Sananda gentilmente aceptaron cuidar de mi Tulasi de 25 centímetros durante la estación. Cuando ella volvió en la primavera, no pude reconocerla —había crecido más de treinta centímetros en todas las direcciones. Cuidé de ella aquel verano y la devolví en el otoño siguiente. Ahora está demasiado grande como para acomodarse en un asiento del auto. Cuando quiero verla, tengo que ir hasta Vancouver. Algunos de mis vecinos dijeron que ella no pudo haber crecido tanto en tan poco tiempo, sino que alguien debía haber confundido mi pequeña Tulasi con alguna mayor. Pero, en verdad, el pequeño milagro de mi Tulasi también sucedió con todas las Tulasis en el templo de Vancouver.

Evidencias de la Devoción

Srila Jiva Goswami, posiblemente el mayor erudito en temas espirituales de la historia de la religión, dice que una persona no puede aceptar a Dios a no ser que acepte Su naturaleza inconcebible. En otras palabras, si tratamos de limitar a Dios de alguna forma, eliminaremos Su verdadera naturaleza. Así, como la potencia interna del Señor, visando a la ejecución de pasatiempos en este mundo, se expande como la devota pura Tulasi, una eterna consorte de Krishna, también es inconcebible. Los devotos simplemente la aceptan y la adoran, llenos de alegría en sus corazones. Y si ella los bendice creciendo de forma exuberante, como creció en Vancouver, eso —como escribió Srila Prabhupada— es evidencia de la devoción sincera de los devotos.

Dos versos del Skanda Purana exaltan al árbol de Tulasi: “Permíteme ofrecer mis respetuosas reverencias al árbol de Tulasi, que es capaz de aniquilar rápidamente las actividades pecaminosas acumuladas. Simplemente por ver o tocar este árbol, uno se libera de todas las aflicciones y enfermedades. Simplemente por ofrecer reverencias y agua al árbol de Tulasi, uno puede librarse del miedo de ser enviado a la corte de Yamaraja (3). Si alguien planta un árbol de Tulasi, se vuelve ciertamente consagrado al Señor Krishna. Y cuando las hojas de Tulasi son ofrecidas con devoción a los pies de Krishna, el amor por Dios se desenvuelve plenamente”.

Y también: “Tulasi es auspiciosa en todos los aspectos. El resultado de ver, tocar, recordar, orar, ofrecer reverencias, oír sobre, o sembrar este árbol, es siempre auspicioso. Cualquiera que entre en contacto con Tulasi de alguna de las maneras mencionadas, vive eternamente en el mundo espiritual de Vaikuntha”.

(1) Bhagavad-gita 11.55, significado.

(2) Saranagati es una aldea a cuatro horas de auto de Vancouver.

(3) Yamaraja: el rey de la muerte, quien castiga a los pecadores.

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