jueves, 5 de junio de 2008

Cuatro principios para la construcción de comunidad

Guerrero Espiritual III

Consuelo para el corazón en tiempos difíciles

(Bhakti Tirtha Swami Krishnapada)



Cuatro principios para la construcción de comunidad



En la mayoría de las comunidades corrientes, la gente va mecánicamente tras sus asuntos, tolerando las pruebas de la vida diaria, mientras sufre elementales sentimientos de ansiedad. Pero como guerreros espirituales no queremos comunidades comunes y corrientes; queremos entornos vitales y vivos en los cuales las personas pueden crecer. Como hemos visto, esto puede ocurrir cuando elevamos nuestra conciencia individual, la cual, a la vez estimula la atmósfera de la comunidad y eleva el entorno. El éxito de una comunidad está basado en lo que traen los individuos dentro del entorno.

Recuerda la lista del guerrero espiritual del capitulo 7:



1. Control de los sentidos y dominio de la mente

2. Humildad

3. Coraje

4. Veracidad

5. Compasión y ausencia de orgullo

6. Agotamiento material y desinterés en recompensas materiales

7. No malgastar el tiempo

8. Paciencia y desinterés

9. Fe firme

10. Perseverancia

11. Curiosidad y entusiasmo para aprender y crecer

12. Rendirse a la voluntad divina



Vamos a entregarles otro juego de cuatro importantes herramientas, que en combinación con la lista del guerrero espiritual, son suficientes para levantar la conciencia individual y colectiva, conectar a los miembros de la comunidad con el poder divino y proveer consuelo, cuando encaremos los desafíos de volvernos trascendentales. Reflexiona en estas herramientas como una meditación diaria, y haz la elección de cambiar tu conciencia.



1. Trata a todos los que te encuentres como si el éxito de tu vida espiritual dependiese de la calidad de tus interacciones con ellos.



2. Reflexiona en la persona que más amas y aspira a tratar a todos con esa misma calidad de amor.



3. Ve todos los conflictos como tu propia falta primero.



4. Date cuenta de que la gente en tu presente entorno puede muy bien ser la gente con la cual tú vas a vivir para toda la vida, y que va a estar contigo al momento de la muerte.









Las primeras dos tecnologías están cercanamente relacionadas. Si reconocemos el significado espiritual de cada encuentro y ofrecemos a cada persona la misma calidad de amor, que dirigimos hacia nuestra persona más amada, nuestras interacciones estarán destinadas a ser positivas y constructivas. Vamos a experimentar inmediatamente una elevación de conciencia, ya que otros van a sentir – conciente o inconscientemente- que nosotros verdaderamente nos preocupamos por ellos. No estamos simplemente tolerándolos o manteniendo un intercambio de negocios con ellos. Esta energía positiva va a rebotar y devolverse a nosotros.



Las primeras dos tecnologías no son siempre fáciles; en realidad son a menudo extremadamente difíciles. Otras personas nos tratan a veces poco amable y abusivamente. Sin embargo deberíamos persistir en tratarlos a ellos como si nuestra vida espiritual, o incluso nuestra vida física, estuviesen en manos del balance y dependencia de nuestro comportamiento. Dios ha arreglado las asociaciones que nosotros tenemos – las personas están en nuestras vidas y pasan por nuestras vidas por alguna razón. Los guerreros espirituales buscan las lecciones que tienen que ser aprendidas y sacan ventaja de las asociaciones, ya sea que la otra persona lo haga o no. Cuando tratamos a cada persona incondicionalmente de esta manera, vamos a reconocer rápidamente que Dios está en todas partes y en cada persona.

La mayoría de los padres son pacientes y compasivos con sus hijos. Imagina cuan poderoso podría ser ese tipo de cuidado amoroso cuando es dirigido hacia un compañero de trabajo, a un vecino de la casa del lado, o a un extraño en la carretera. Todos hemos notado la deterioración en el comportamiento de la gente hoy en día. En las calles hemos observado probablemente a conductores resonando sus bocinas a autos que inadvertidamente “los cortaron”, y luego aceleran de manera de “quedar igualados” con los ofensores. Las personas alrededor de ellos se vuelven compresivamente temerosas y tratan de evitar de quedar involucradas en este pequeño drama. La atmósfera se pone altamente cargada con energía negativa.

Sin embargo, si esta gente iracunda hubiese visto a los conductores ofensores como sus personas más queridas, sus respuestas hubiesen sido más compasivas y pacientes. Aunque ellos puede que regañen a sus más queridos, lo harían basado en la preocupación por el bienestar de la persona amada, no basado en la ira, que puede rápidamente diseminarse a través de todo el entorno cercano. No deberíamos consentir el comportamiento imprudente, pero ciertamente que no necesitamos contaminar la atmósfera con sentimientos venenosos, lo cuales comúnmente son mucho más dañinos que la trasgresión original. Cuando realmente tenemos los mejores deseos para las personas en el corazón, entonces si incluso ellas cometen un error, van a sentir nuestra buena voluntad y las interacciones entre nosotros van a ser más puras y verdaderas. Tal actitud afectará ambas partes de una manera positiva, así como “la ira en la calle” puede afligir negativamente a tantas personas. Tal comportamiento positivo crea comunidades poderosas y cohesivas.



La tercera tecnología es de ver cualquier problema en relación con nuestra propia falta primero – cualquiera sea el asunto. En tanto consideremos que la dificultad ha sido causada por la mala acción de otra persona, estaremos cerrando nuestra propia contribución para cambiar y curar. Lo único que logramos cuando nos ocupamos en echar la culpa, es intensificar el conflicto – no ayudamos ni a la otra persona ni a nosotros mismos. Pero si vemos el conflicto como nuestra falta – la consecuencia de que dijimos algo que fue mal comprendido, o de que no hemos ofrecido asistencia apropiada, o de que hemos fallado de alguna manera, de la cual ni siquiera nos dimos cuenta – entonces nos podremos mover más allá de la conciencia material a un nivel superior.

Es en este nivel superior, es dónde se van resolver los conflictos, y, por último, hemos establecido un buen punto de partida para tratar de alcanzar un desenlace harmonioso.

¡Estamos en una situación de tiempos de guerra y no tenemos tiempo para problemas de personalidad! La personalidad es simplemente algo que recogimos en esta vida, basada en una cierta cultura, y es algo que vamos a cambiar en esta vida, o perder en otra. ¡La personalidad es simplemente un poco de “cosas” que has recogido, a si que bótala si es insana! No tenemos tiempo para estar estancados o desacelerar, a causa de que alguien nos miró de una cierta manera, dijo algo rudo, nos ignoró o no nos comprendió suficientemente.

Recuerda de no ver el conflicto como algo negativo, sino como una consecuencia de la diversidad que caracteriza nuestros pensamientos, actitudes, creencias, sistemas sociales y estructuras.

Más importante, es que debemos verlo como un tiempo para crecer y aprender a servirnos los unos a los otros mejor. El conflicto requiere de por lo menos dos personas para tener vida, y por lo tanto se necesita solamente que un individuo sea lo suficientemente fuerte para crear curación en vez de conflicto. Si tenemos bastante preocupación por otros, podemos encontrar la fuerza para ayudar y para ver más allá de nuestro propio ego. Tenemos que darnos cuenta que la calidad de nuestra vida es dependiente de cómo servimos a otros – esta es la posición de almas muy avanzadas. Incluso si alguien ofende a un alma avanzada, el alma más avanzada toma la posición humilde de siempre acceder a la conciencia de Dios; no a la conciencia material o la conciencia de servicio devocional mixto. Ellas se relacionan con la presencia de Dios dentro de cada persona, y de esta manera experimentan la conciencia de Dios en todas partes y en todas las personas.



La cuarta tecnología espiritual es de asociarse con las personas en nuestros entornos en el humor de que estamos compartiendo nuestras vidas con ellas, y que ellas pueden ser las personas que estarán con nosotros cuando muramos. Nosotros debemos intentar de entender verdaderamente esta idea, la cual no es simplemente una preposición teórica. Dios ha arreglado todas nuestras relaciones, y depende de nosotros de usarlas para nuestro bienestar espiritual más grande. Nuestra conciencia se ve profundamente afectada por la compañía que mantenemos y los entornos en los cuales nos sumergimos a nosotros mismos. Si vivimos con otros, tenemos que hacer todos los esfuerzos para incrementar nuestras asociaciones con ellos, para crear una atmósfera constructiva.

La naturaleza de nuestra conciencia en el momento de la muerte determina nuestra próxima existencia. Si nuestra conciencia es apropiada, vamos a entrar directamente en el reino espiritual. Si no, nos podríamos angustiar en la medida que reconozcamos las oportunidades perdidas, que fueron causadas por nuestra falta de compromiso. Es por eso que la calidad de nuestras asociaciones con otros es tan importante. Aquellos con quienes nosotros pasamos nuestras vidas, pueden ayudarnos a usar esta preciosa forma humana sabiamente – y podemos hacer lo mismo por ellos – de manera que al momento de la muerte vamos a estar espiritualmente preparados.